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Nortzuk gara?


NOCHES MAGICAS EN LA TAZ (*)

 

Zona de tiempo: Nuestras vidas están vacías de tiempo, se han convertido en una continua repetición de trabajo-consumo-descanso-trabajo-consumo-descanso o bien en otra serie de trabajo-paro-ayuda social-paro-trabajo-ayuda social u otras parecidas. Vivimos un tiempo vacío, que no transcurre, donde nunca pasa nada. Fuera del no tiempo del capital está la TAZ. En la TAZ vivimos el tiempo de la vida: del sexo, del juego, de la droga, del trabajo en común, de la fiesta. El tiempo de la TAZ es nocturno, femenino, lunar. El tiempo de la TAZ transcurre a altas horas.

 

En la TAZ se produce el potlach:
En la TAZ nos divertimos trabajando, ligamos trabajando, jugamos trabajando... al ritmo de la música cambiamos de turno y seguimos bebiendo. Fuera y Dentro se intercambian como por arte de birli y birloque en las noches mágicas de la TAZ. Trabajamos y gastamos hasta el amanecer, juntos. Monederos vacíos y cuerpos cansados pero satisfechos al alba, potlach, gaupasa, reventón.

 

La TAZ es también Auzolan:
Hay que currar en la TAZ, el turno es la base del trabajo, no el turno de la fábrica sino el de los indígenas. Es el turno del trabajo en comunidad. Del reparto del trabajo. No hay autoridades en la TAZ, cada tribu, cada aiyu, elige sus representantes por turno. Hay poco trabajo especializado en la TAZ todos pueden hacer casi de todo en las noches de trabajo en la TAZ.

 

El panóptico desaparece en la noche de la TAZ:
Nos ocultamos entre los árboles, hacemos el amor en los recovecos intrincados en donde el panóptico no alcanza a controlarnos. El gran hermano es ciego, un cíclope ciego, en las noches luneras de la TAZ. Las farolas tienen interruptor en la noche de la TAZ. La luna incitante nos vuelve salvajes, no como los hoolligans sino como le bon sauvage, en el bosque donde todos los años construimos la TAZ.

 

La TAZ se convierte en ZAP:
No nos basta con establecer campamentos de verano, los jóvenes se refugian en los cuarteles de invierno, son cuarteles al estilo indio, como el de Achacachi en el altiplano Aymara. Así la TAZ deja de serlo, se transforma en ZAP. En una colina fría en invierno, expuesta a los vientos del norte.

 

Cuando el mundo se convierte en ZAP es la revolución:
O el Pachacuty, el renacimiento, el fin de la prehistoria... para ello trabajamos en las noches mágicas de la TAZ. Para que crezcan pequeñas raíces de las que nazca un día el árbol de la vida. Para conseguirlo regamos con vino la tierra en las

 

(*) TAZ: Temporary Autonmous Zone; en castellano: Zona Temporalmente Autónoma.

 

Juan Ibarrondo Portilla.

Gasteizko Txosnak